|
Escrito por María Ines Havraneg / Nº 146
|
|
Lunes 10 de Marzo de 2008 |
Hay casos en que la negativa a comer se debe a un trastorno de alimentación, que puede comenzar incluso a los seis meses de vida. Lo difícil es diagnosticarlo, para lo cual los padres tienen que ser capaces de distinguirlo de una simple maña.
Cuando frente a un plato de comida un niño llora, se irrita, cierra la boca o escupe lo que le dan, los padres tienden a pensar que enfrentan una pataleta más de su hijo. Pero cuando estas actitudes van acompañadas de cambios que trascienden el ámbito de la alimentación -como que el menor deje de ir donde amigos porque no sabe si va a poder comer o no- es hora de preguntarse si no se estará ante un trastorno.
|
|
Continuar leyendo...
|