El Nuncio Apostólico en España, Mons. Renzo Fratini, envió en nombre del Santo Padre un mensaje con la bendición pontificia a los participantes en el Día de los Abuelos 2010, que este año llega a su decimosegunda edición.
El mensaje está dirigido al presidente de Mensajeros de la Paz, Padre Ángel García, y a los organizadores y miembros de "Edad Dorada" que con ocasión de la celebración de San Joaquín y Santa Ana, el próximo 26 de julio, celebran el Día de los Abuelos.
"El Santo Padre, apreciando la riqueza religiosa, espiritual, humana y social de los abuelos, se une complacido a este gesto de cariño y gratitud hacia ellos y les anima a perseverar en la fe, dando sentido con la luz de Cristo el Señor, a todos los momentos de sus vidas", afirma el mensaje.
Asimismo, pide "al Señor que les asista con su providencia y misericordia –prosigue el mensaje pontificio– e implorando la protección de los santos abuelos Joaquín y Ana, y de su Hija la gloriosa Virgen María, madre de Jesucristo Nuestro Señor, el Santo Padre les imparte con afecto la implorada bendición apostólica que extiende complacido a sus hijos, nietos y cuantos participan en la celebración".
La Asociación Edad Dorada Mensajeros de la Paz considera que "igual que existe el día del 'padre' o el día de la 'madre', sería necesario establecer el 'Día de los Abuelos'".
Según explica la organización, se trata de "un día para el agradecimiento por su apoyo constante, silencioso y, a veces, poco valorado"; "un día para el reconocimiento de su importante papel en la sociedad"; "un día para llamar la atención sobre las necesidades sociales, asistenciales y afectivas de los abuelos"; "un día para celebrarlo con cariño y admiración en todos los ámbitos, tanto en el familiar como en el público".
Los nombres de los abuelos de Jesús llegan a través de antiquísimas tradiciones. En Jerusalén, en la basílica de "Santa María, donde ella nació", conmemoraba san Juan Damasceno, doctor de la Iglesia, en el siglo VIII, a los abuelos de Jesús. Esta basílica se convertiría después en la iglesia de Santa Ana de los Cruzados.
Ya desde el siglo VI, se honraba a santa Ana en Constantinopla, en una basílica que fue dedicada en su honor un 25 de julio. El culto de San Joaquín pasó mucho más tarde a unirse al de su esposa. En 1584 la fiesta de Santa Ana quedó fijada para toda la Iglesia el 26 de julio.
Entre otras fuentes, los nombres de los abuelos de Jesús proceden de evangelios apócrifos, en particular el "Libro sobre la Natividad de María" y el "Protoevangelio de Santiago". Fuente: Aciprensa, Zenit
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